“Fuimos pobres, pero ricos de alma”: la inspiradora historia de Amy Gutiérrez

En "Sonidos del mundo", la cantante Amy Gutiérrez relató cómo sus padres marcaron su vida y la impulsaron a perseguir su sueño de ser artista desde niña. Foto: "Sonidos del mundo".
Cuando Amy Gutiérrez habla de su infancia, no lo hace con nostalgia triste, sino con la sonrisa de quien sabe que incluso en los momentos difíciles se esconden las semillas de los sueños. La cantante, que hoy se ha convertido en una de las voces más queridas del Perú, abrió su corazón en el programa Sonidos del mundo, conducido por Mabela Martínez por TVPerú, y nos regaló un viaje entrañable a través de su vida.
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UNA NIÑEZ SENCILLA, PERO LLENA DE AMOR
“Fuimos muy pobres, pero ricos de corazón y de alma”, dice Amy con esa fuerza que solo tienen quienes han aprendido a transformar la adversidad en inspiración. Ella recuerda que sus padres hicieron de todo para darle a ella y a su hermano un hogar feliz. “Mis papás eran capaces de quitarse una cuchara de comida de la boca para dárnosla a nosotros”, contó.
Ese amor y sacrificio marcaron la ruta de su vida. Aunque había carencias materiales, en su casa siempre sobraban la música, la risa y la unión. Quizá por eso, desde los siete años, Amy ya tenía claro qué quería ser: cantante.
EL DESPERTAR DE UNA VOZ
Su primer escenario fue la iglesia. Ahí, entre coros y cantos religiosos, su voz empezó a florecer. “Recuerdo todo como si hubiese sido ayer”, confiesa. Pronto los comentarios de los padres de familia, que reconocían su talento, llegaron a los oídos de sus papás. Y ellos no dudaron en apoyarla, incluso cuando eso significaba viajes interminables en bus o largas colas en castings.
Su padre, conserje en el colegio donde estudiaba, y su madre, profesora y ama de casa, fueron sus primeros representantes. “Yo le debo todo a ellos. Siempre me llevaron de la mano”, dice con gratitud.
No pasó mucho tiempo para que la niña del Callao comenzara a probar suerte en concursos como FestiCallao, en el Teatro Municipal y en campeonatos de música criolla. Su voz ya prometía grandes cosas.
EL GRAN SALTO
El verdadero punto de inflexión llegó con “La voz kids”, un programa concurso de televisión. Amy participó y ganó, convirtiéndose en un referente para su generación. Ese triunfo no solo le abrió puertas profesionales, sino también una visión de futuro. “Ahí mis papás se dieron cuenta de que existía un camino, que era posible soñar más en grande”, recuerda.
La familia dio un giro completo. Su madre, incluso, dejó su trabajo para dedicarse a acompañarla en cada paso. “Era mi mánager”, dice entre risas. Desde entonces, la música se convirtió no solo en su pasión, sino en una oportunidad real de crecimiento.
ENTRE DÚOS Y SUEÑOS DE SOLISTA
Con el tiempo, Amy se unió al grupo You Salsa, un proyecto que la hizo crecer artísticamente y experimentar con nuevos ritmos. Pero, en su interior, seguía latiendo un anhelo más antiguo: el de convertirse en solista.
Un año después, decidió dar el salto. Su primera canción fue “No sé”, escrita por Álvaro Rod, y no pudo haber tenido mejor estreno. El tema no solo ingresó a los rankings radiales, sino que también le dio su primera nominación internacional en los Premios Heat Latin Music y le abrió las puertas de escenarios fuera del Perú. “Siempre será una canción muy especial para mí”, afirma.
UNA ARTISTA AGRADECIDA
A lo largo de la entrevista en Sonidos del mundo, Amy repite algo que parece ser su filosofía de vida: la gratitud. Agradece a sus padres, a la música, incluso a las dificultades que atravesó. “Yo amo la música con todo mi corazón y hasta el día de hoy sigo luchando. Hasta las cosas difíciles las agradezco, porque han sido un impulso”, asegura.
LA FAMILIA COMO BRÚJULA
Detrás de cada logro está su familia. Su padre, el conserje que se convirtió en amigo de todos los alumnos del colegio, y su madre, la profesora que no dudó en dejar todo para acompañarla, siguen siendo su mayor inspiración. “Si hoy puedo ayudarlos a pagar deudas y darles tranquilidad, siento que lo que hicieron valió la pena”, cuenta con emoción.
UNA VOZ QUE TRASCIENDE
Amy reveló que es un “alma libre”. Quizá esa libertad interior fue la que la llevó a componer “hitsazos”, como ella los llama, y a sonar en radios, escenarios y plataformas donde hoy tiene miles de seguidores.
De los concursos criollos en el Callao a las nominaciones internacionales, su historia es la de alguien que nunca dejó de creer en la fuerza de sus sueños. Y, sobre todo, en la importancia de cantar con el corazón.
Porque si algo queda claro después de escucharla en esta entrevista, es que Amy Gutiérrez no solo canta con técnica. Canta con memoria, con gratitud y con la certeza de que la música es el puente más hermoso entre su historia familiar y el futuro que sigue construyendo.
Sonidos del mundo se estrena todos los sábados, a las 10:00 p. m., por TVPerú, la señal que nos une.
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