EE. UU.: Corte Suprema escéptica ante plan de Trump sobre ciudadanía por nacimiento

Manifestantes se congregan en apoyo a la ciudadanía por nacimiento frente a la Corte Suprema de Estados Unidos. Foto: AFP
La Corte Suprema estadounidense se mostró escéptica este miércoles ante la pretensión del presidente Donald Trump de acabar con el derecho automático a la ciudadanía por nacimiento, uno de los casos más importantes de las últimas décadas para el alto tribunal.
El propio Trump se presentó en la audiencia, una decisión sin precedentes para un presidente en ejercicio.
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Trump asistió a los alegatos de su procurador general, John Sauer, pero no a los de la representante de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), Cecillia Wang.
El debate duró poco más de dos horas.
"¡Somos el único país del mundo lo suficientemente estupido como para autorizar el derecho por nacimiento a la ciudadanía!", escribió Trump en las redes al volver este miércoles a la Casa Blanca.
Ante la Corte, Sauer sostuvo que "la ciudadanía por nacimiento sin restricciones contradice la práctica de la abrumadora mayoría de las naciones modernas" y "rebaja el don invaluable y profundo que representa la ciudadanía estadounidense". Además, denunció que alienta un supuesto "turismo de nacimientos".
"Funciona como un poderoso factor de atracción para la inmigración ilegal y recompensa a los extranjeros ilegales que no solo violan las leyes de inmigración, sino que además pasan por delante de quienes cumplen con las normas", declaró.
El presidente de la Corte, John Roberts, un conservador, le preguntó a Sauer cuán frecuente es el "turismo de nacimientos".
PRESIDENTE DE LA CORTE: “UN MUNDO NUEVO, LA MISMA CONSTITUCIÓN"
"Estamos en un nuevo mundo en el que ocho millones de personas están a un vuelo de distancia para tener un hijo con ciudadanía estadounidense", respondió el procurador.
A lo que Roberts replicó: "Bueno, será un mundo nuevo. Es la misma Constitución".
Cuando asumió el cargo en enero del año pasado, Trump firmó un decreto presidencial que estipulaba que los niños nacidos en Estados Unidos de padres que se encontraran en el país ilegalmente o con visados temporales no adquirirían automáticamente la ciudadanía estadounidense.
La decisión era un desafío a toda la jurisprudencia en vigor desde finales del siglo XIX, cuando un hombre llamado Wong Kim Ark, nacido en San Francisco en 1873, hijo de padres que habían llegado a Estados Unidos procedentes de China, quiso volver al país tras un viaje a la tierra de sus padres, en 1895.
Su entrada fue denegada por la policía fronteriza en virtud de un Ley de Exclusión China, para frenar la inmigración de ese país.
ENMIENDA CATORCE
Wong Kim Ark apeló a la 14ª enmienda de la Constitución estadounidense, que proclama que "todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanas de Estados Unidos y del Estado en el que residan".
La Corte Suprema le dio la razón y recordó que esa enmienda, aprobada tras la traumática Guerra Civil de 1861-65, sirvió para confirmar que los millones de esclavos de origen africano liberados, así como sus descendientes, tenían derecho a la ciudadanía.
Durante más de un siglo, Estados Unidos ha aplicado esta regla de manera amplia, a todos los nacidos en su suelo o en territorios bajo su jurisdicción.
Con información y fotos de AFP
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