Parkinson: señales tempranas, riesgos y terapias que pueden mejorar tu calidad de vida

"Sin barreras" informa sobre el Parkinson, desde cómo identificarlo hasta qué terapias permiten conservar la autonomía en el día a día. Foto: captura.
Sin barreras abordó un tema clave para la salud pública: lo que debes saber sobre la enfermedad de Parkinson, sus síntomas, diagnóstico y tratamientos actuales.
La conversación puso el foco en cómo reconocer esta condición a tiempo y qué acciones pueden marcar la diferencia en la calidad de vida.
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SEÑALES QUE NO DEBES IGNORAR
El Parkinson es un trastorno neurodegenerativo que afecta sobre todo a personas mayores. Sus síntomas principales son claros, pero muchas veces se confunden con el envejecimiento natural. “La enfermedad de Parkinson es una enfermedad que afecta fundamentalmente a personas mayores, es un trastorno neurodegenerativo, tiene tres síntomas principales, el más conocido es el temblor, un temblor de reposo, seguido de bradicinesia, que es lentitud de movimiento, las personas parecen un poco como robots y lo tercero es rigidez, están rígidos para hacer movimientos y eso les da riesgo de caída”, explicó el neurólogo David Lira Mamani.
Detectar estas señales permite acudir a un especialista y evitar complicaciones mayores, como caídas o pérdida de independencia.
¿CÓMO SE CONFIRMA EL DIAGNÓSTICO?
No existe una sola prueba definitiva. El diagnóstico depende de la evaluación clínica de un neurólogo. “El Parkinson es una enfermedad de diagnóstico eminentemente clínico, es decir, un médico especialista en neurología examina al paciente y determina qué síntomas tiene que corresponden a la enfermedad de Parkinson”, señaló el especialista.
Además, se solicitan exámenes para descartar otras enfermedades con síntomas similares. Este paso es clave para evitar errores y asegurar un tratamiento adecuado.
¿PUEDE APARECER EN PERSONAS JÓVENES?
Aunque es más común después de los 60 años, existen casos poco frecuentes en personas jóvenes. “El Parkinson es fundamentalmente en personas de más de 60 años, pero también existe una forma de inicio temprano o Parkinson juvenil, que puede darse en edades tan tempranas como 30 años, es muy poco común”, indicó.
Entre los factores de riesgo figuran antecedentes genéticos, exposición a toxinas agrícolas o industriales y golpes repetidos en la cabeza. Estos elementos pueden influir en el desarrollo de la enfermedad con el paso de los años.
TERAPIAS QUE HACEN LA DIFERENCIA EN EL DÍA A DÍA
El tratamiento no se limita a medicamentos. Las terapias cumplen un rol clave para mantener la autonomía. La fisioterapia ayuda a mejorar la marcha. La terapia ocupacional facilita tareas cotidianas como escribir o cocinar. La terapia de lenguaje apoya en la deglución y el habla.
También existe un impacto en la memoria. “Más o menos un 40 % de personas con Parkinson, con el paso de los años, desarrollan trastornos cognitivos, es decir, problemas de memoria”, precisó. En estos casos, la terapia cognitiva permite retrasar el deterioro.
La medicina trabaja en nuevas alternativas. La levodopa sigue como base del tratamiento, aunque su uso prolongado puede generar movimientos involuntarios. Para reducir este efecto, se evalúa su administración continua mediante bombas de infusión.
También existen opciones quirúrgicas que actúan sobre zonas específicas del cerebro para disminuir el temblor. A esto se suman técnicas con ondas de alta frecuencia que logran resultados similares sin cirugía abierta.
Otro avance importante es el diagnóstico precoz. Estudios como el PET scan permiten identificar cambios en el cerebro antes de que aparezcan los síntomas. Esto abre la puerta a intervenciones tempranas, con medidas como mejorar el sueño, la alimentación y la actividad física, lo que puede retrasar la progresión de la enfermedad.
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