Día Mundial del Atún: la pesca responsable asegura el futuro de nuestros mares

Expertos del Imarpe detallan cómo la pesca sostenible mantiene el equilibrio de los ecosistemas acuáticos. Foto: captura.
En Ashi añane, Marilú Bouchón, directora general de Investigación de Recursos Pelágicos del Imarpe, explicó por qué la pesca sostenible resulta clave para el futuro de nuestros mares y ríos.
A propósito del Día Mundial del Atún, que se conmemora cada 2 de mayo, la especialista puso sobre la mesa una idea clara: el cuidado de los recursos hidrobiológicos no solo depende de las autoridades, también de las decisiones cotidianas de cada ciudadano.
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EL IMPACTO DE LA PESCA SOSTENIBLE
Consumir pescado forma parte de la vida diaria de muchas personas. Sin embargo, detrás de cada producto hay un equilibrio que necesita protección. “La pesca sostenible influye en el ecosistema marino, porque cuidamos no solamente el ecosistema, sino también los recursos que viven en él”, aclaró Bouchón.
Este enfoque no solo protege la biodiversidad. También asegura que las futuras generaciones puedan seguir aprovechando estos recursos. La especialista añade que estas prácticas permiten mantener una actividad económica importante para el país, sin poner en riesgo su continuidad.
LOS RIESGOS DE LA SOBREPESCA
Cuando no existen controles, el impacto puede ser severo. La sobrepesca genera consecuencias directas tanto en las especies como en su entorno. “La sobrepesca genera problemas tanto a nivel poblacional de los recursos como también problemas en el ecosistema, porque desequilibra todo el ecosistema”, advierte Bouchón.
Uno de los efectos más preocupantes es la captura de ejemplares demasiado jóvenes. Esto impide que los peces completen su ciclo reproductivo. “Los peces no van a crecer porque se les está pescando en tallas más pequeñas”, explica. Esta práctica afecta tanto al mar como a los ríos, donde también se registran problemas en las poblaciones acuáticas.
VEDAS Y CICLOS NATURALES
Para evitar estos escenarios, existen las vedas reproductivas. Estas restricciones responden a los ciclos naturales de cada especie. Durante estos periodos, se protege a los peces en etapas clave de reproducción.
Bouchón detalla que estas medidas buscan “cuidar a las hembras que se reproducen y cuidar a los individuos que están naciendo”. El objetivo es permitir que las especies crezcan y se mantengan en el tiempo.
EL ROL DE LA INVESTIGACIÓN
El trabajo científico cumple un papel fundamental en esta tarea. El Imarpe analiza constantemente el estado de las pesquerías. “El Imarpe estudia los desembarques, la captura y el esfuerzo para poder ver cómo va la pesquería en el tiempo”, señala la especialista.
Además, se evalúan factores como el tamaño de los peces y su alimentación. Estos datos permiten conocer la salud de las especies y del ecosistema en general. A esto se suma la capacitación a pescadores a través de talleres y cursos, así como la difusión de información en boletines, páginas web y medios de comunicación.
La responsabilidad no recae solo en el sector pesquero. Cada consumidor tiene un rol activo. Informarse es el primer paso. La especialista recomienda no comprar especies que no cumplen con las tallas adecuadas. “Si yo veo que en el mercado están vendiendo un recurso que yo sé que su tamaño es mucho más grande simplemente no adquirirlo”, enfatiza.
También resulta clave respetar las normas y evitar prácticas que dañen el entorno. Desde no arrojar residuos hasta seguir las indicaciones sobre vedas, cada acción suma.
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