Servicio militar voluntario: una opción real para definir tu vocación y construir un futuro

En "Más conectados" conocemos cómo el servicio militar voluntario se presenta como una alternativa real para jóvenes que buscan definir su vocación, formarse en valores y acceder a estudios y oportunidades laborales. Foto: captura.
En Más conectados, se presentó una alternativa concreta para los jóvenes que aún no definen qué estudiar o qué camino seguir tras terminar el colegio. Se trata del servicio militar voluntario, una opción que hoy permite formarse en valores, acceder a estudios y abrir puertas laborales, sin carácter obligatorio y con múltiples beneficios para hombres y mujeres.
Durante el espacio, el capitán Geiner Vásques y el sargento Jhon Merino Serna, miembros del Ejército del Perú, explicaron de manera clara cómo funciona el proceso de ingreso, qué requisitos se necesitan y qué oportunidades se abren luego de la experiencia. El enfoque estuvo puesto en resolver dudas frecuentes y mostrar al servicio militar como una herramienta de crecimiento personal y profesional.
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¿QUIÉNES PUEDEN POSTULAR Y QUÉ SE NECESITA?
El servicio militar voluntario está dirigido a jóvenes entre los 18 y 30 años. Los requisitos son simples. Se necesita DNI vigente y no registrar antecedentes policiales, penales ni judiciales. El primer paso consiste en informarse a través de los canales oficiales del Ejército del Perú y comunicarse con los números de contacto habilitados.
Uno de los puntos clave es la motivación personal. Como se señaló en el programa, la decisión parte de la voluntad de servir al país y de asumir un proceso de formación que marca un antes y un después.
UNA FORMACIÓN QUE TRANSFORMA
El proceso inicia con una etapa básica de tres meses. En ese periodo, los jóvenes se adaptan a la vida militar, conocen la rutina diaria y reciben instrucción física, formación en historia militar y valores institucionales. Sobre este punto, el capitán Geiner Vásquez remarcó una idea central: “Desde el primer momento en que uno pisa el cuartel, ya se siente ese cambio de la persona que era antes a la persona que se va a convertir”.
Luego de esa etapa, los participantes pasan a unidades y batallones, donde cumplen entre uno y dos años de servicio. Allí continúan su formación y pueden acceder a especializaciones técnicas dentro de la institución.

ESTUDIAR MIENTRAS SE HACE EL SERVICIO
Uno de los beneficios más valorados es la posibilidad de estudiar de manera paralela. El Ejército ofrece facilidades para quienes ya cursan estudios universitarios o técnicos. Incluso existen convenios con diversas instituciones educativas que permiten acceder a medias becas o becas completas.
Además, se cuenta con Centros de Educación Técnico-Productiva (Cetpro), donde los jóvenes pueden formarse en oficios como soldadura, panadería, albañilería o mecánica, en programas de corta duración que facilitan la inserción laboral al culminar el servicio.
OPCIONES AL TERMINAR EL SERVICIO
Al finalizar el servicio militar voluntario, las opciones son amplias. Se puede continuar una carrera universitaria, optar por institutos de las Fuerzas Armadas o postular a escuelas de formación militar. Incluso es posible reinsertarse en la vida civil con una preparación técnica sólida.
Sobre la exigencia del proceso, el sargento Jhon Merino comentó: “Durante esos tres meses se te exige de tal manera que tú puedas acoplarte a las actividades del ejército, levantarte temprano, ser limpio, ser ordenado, ser disciplinado, ser coherente”.

UNA DECISIÓN QUE ABRE CAMINOS
El mensaje central fue directo. El servicio militar voluntario no es un castigo ni una imposición. Es una alternativa real para descubrir habilidades, fortalecer el carácter y proyectar un futuro con más herramientas. Para muchos jóvenes, puede ser el primer paso para definir su vocación y su rol en la sociedad.
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