
Cazadores furtivos, provenientes de países africanos vecinos, asaltaron el parque nacional de Bouba N'djida, en Camerún, y asesinaron a 200 elefantes para quitarles el marfil, dejando abandonados los cadáveres a la intemperie.
De acuerdo a la prensa, los responsables forman parte de una red de cazadores furtivos que matan a los animales para luego traficar el marfil, cuya demanda en los últimos años ascendió a niveles astronómicos.
A pesar de los múltiples informes de lo medios que alertan de esta situación, las autoridades todavía no han comentado la matanza, lo que ha generado críticas por parte de las ONG internacionales.
La población de paquidermos en el Parque Bouba N'djida está calculada en 400, y los locales temen que si continúa la masacre a este ritmo, en unos días podrían ser aniquilados la totalidad de los elefantes en la reserva.
(Foto Reuters)
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